ANDAINA BOSQUES MAXICOS DE CASTRO CALDELAS Sábado 27.10.18.- En un día que las predicciones meteorológicas no eran del todo halagüeñas, con la entrada de una ola de frío e incluso alguna nevada en las partes altas, nos decidimos a realizar esta espectacular andaina en el Concello de Castro Caldelas. La climatología fue benévola, sólo en el último bucle lloviznó en algún momento, con lo cual pudimos disfrutar de un día estupendo de senderismo que hubiese sido totalmente redondo sin el resbalón de última hora, ya en Castro Caldelas, de Clara que aparentemente parecía una fractura del dedo meñique y luego para alegría de todos quedó en una luxación. Felicitar al diseñador de esta ruta que conforma un bucle, con punto de unión en la capitalidad municipal, pues es completísima por bosques de robles, castaños, zonas de viñedo, riberas de río , aldeas del municipio……………..y sin un momento de respiro. No hay un tramo del recorrido que digas esto se podía evitar. En fin que ya nos gustaría encontrar muchos trazados como este tan completo y perfectamente señalizado. A primera hora de la mañana quedamos citados en la plaza de Castro Caldelas donde iniciamos la marcha en esta ocasión agradablemente acompañados por José Ramón, Clara , Aurelio y por primera vez Antonio compañero de Oliva. La ruta comienza descendiendo para girar a la izquierda y llevarnos a una explanada desde donde podemos contemplar todo el valle de la Abeleda, a la izquierda y en el característico montículo La Teixeira, enfrente de nuestros ojos en la lontananza las Tierras de Lemos y adivinar el Cañón del Sil. La senda se adentra en unos bosques de robles y castaños que ya no abandonaremos hasta la parte más baja del recorrido. Nos encontramos con la desviación hacia la capilla de San Amaro que obviamos , y a partir de este punto nos vamos encontrado con cantidad de “cogordos” que muy a nuestro pesar tenemos que dejar ya que no llevábamos los medios adecuados para su transporte y sin duda hubiesen llegado al final de la ruta en un estado inservible para el consumo. El camino sigue descendiendo por la zona de Resaio y el regato Barreal hasta el “ souto de Poboeiros” con castaños centenarios y de gran porte. Cruzamos la carretera de la Teixeira hacia las aldeas de Ivedo, Couto y Soutelo donde los bosques dan paso a los viñedos incluidos dentro de la denominación Ribeira Sacra. Estamos en la parte más baja de la ruta. En las orillas del río Edo podemos encontrar el antiguo molino de Caneiro. Discurre ahora la senda por unos lugares reconocibles de una andaina realizada hace algunos años que desde el Cañón del Mao nos llevó a la Abeleda. Luego de una corta subida llegamos al Monasterio de San Paio que data del siglo XII y ahora en ruinas. Fue uno de los más importantes de la Ribeira Sacra pero la Desamortización de Mendizábal y los posteriores espolios durante el siglo XX lo llevaron a la situación de ruina actual. La iglesia siguió siendo parroquia hasta que el despoblamiento llevó a su cierre en 1972. Es un buen lugar para una corta parada y reponer con una fruta a escasa distancia de iniciar la recuperación de la altitud perdida. Pero antes teníamos que pasar por la aldea de O Pacio y el puente medieval sobre el arroyo do Porto o de Batán al que llegamos por una encajonada y bellísima senda. En este punto se separarían esta ruta y la que habíamos realizado años atrás. No atravesamos el puente y en breve alcanzamos la aldea de O Río donde se encuentra una desviación a la Fervenza de O Cachón. Aquí damos opción y una parte sigue y el resto nos acercamos hasta la fervenza que no traía mucho caudal pero es un lugar idílico y bien merece una posterior visita en época de lluvias. Retomamos de nuevo el sendero que nos lleva hasta Santa Tegra da Abeleda donde podemos ver un cruceiro y la iglesia de Santa Lucía del siglo XVIII. Giramos hacia la derecha para iniciar unas duras rampas que nos llevan hasta el depósito de agua donde volvemos a girar a la derecha y el camino empieza a suavizar adentrándonos de nuevo por zonas de bosques de castaños hasta las proximidades de la aldea de Poboeiros donde es necesario salvar otra dura rampa donde el grupo se unifica con los que no habían ido hasta la fervenza. Empieza a lloviznar y la temperatura baja, son los primeros síntomas de la anunciada ola de frío. De nuevo nos encontramos con deliciosos cogordos y en esta ocasión, al estar próximos al Castro, Aurelio ya no perdona y llena el sombrero hasta rebosar. Una vez en Poboeiros decidimos dar cuenta del bocata en un bajo que amablemente un vecino nos cedió para resguardarnos del frio y la intermitente llovizna. Buena gente de esta que todavía queda en las aldeas y que no conforme con dejarnos guarecer nos facilita una mesa y dos botellas de vino de su cosecha. Una generosidad que es digna de agradecer. Una vez bien alimentados y que la nube ha pasado retomamos el camino con el castillo del Castro a nuestra vista, pasamos la aldea de Castomás , para adentrarnos de nuevo en bosques de castaños y de espectaculares robles para adentrarnos en la capitalidad municipal por la carretera de Ourense hasta la plaza donde habíamos iniciado el primer bucle y comienza el segundo para el que no contaremos con Olga, Isa, Fina y Goyo que por diversos motivos deciden dar por terminada en este punto la jornada. Comienza esta segunda parte con un descenso duro y rápido que nos lleva hasta las inmediaciones del río Edo por cuyo margen derecho discurre la bellísima senda fluvial que termina en el área recreativa dela Ponte das Táboas. Un tramo corto pero todo espectáculo para los sentidos que prácticamente pone colofón a esta extraordinaria andaina por el concello de Castro Caldelas cuya plaza de nuevo alcanzaremos luego de pasar por la Fuente de Piñeira, de aguas sulfurosas, y la iglesia de San Xoan de Camba que durante largo tiempo fue una importante abadía y Real Monasterio dúplice, con una comunidad de hombres y otra de mujeres. Su fundación en el siglo X fue obra de Diego I, obispo de Ourense. De esta primitiva construcción visigótica sólo se conservan tres piezas. Aquí aparecieron varios sarcófagos antropoides con monedas de Constantino el Grande ( siglo IV) lo que da cuenta de los siglos de historia acumulada en este lugar. Entramo en Castro Caldelas por su parte más alta desde donde tenemos una perfecta panorámica de su castillo y de toda la ruta realizada durante la jornada. Pasamos junto al obradoiro de bicas O Forno y no podemos desaprovechar para hacer un acopio de tan delicioso dulce. En el descenso hacia la plaza tiene lugar la desgraciada caída de Clara, las piedras estaban mojadas de la llovizna y se volvía un tanto peligroso, empañando un poco esta jornada inolvidable de senderismo. Por suerte y una vez en el hospital lo que parecía una ruptura se queda en una luxación. Ante el cariz que va tomando el día Manuela regresa hacia la Gudiña y el resto del grupo, muy mermado, nos desplazamos hasta Chandrexa de Queixa donde Maribel en su Restaurante Cardiego, tfno..646910342 nos hizo entrar en calor con unos deliciosos callos, empanada, filetes a la cazuela, churrasco y para rematar natillas para posteriormente emprender el regreso a Ourense con la nieve, que empezaba a cuajar, como compañera de viaje hasta pasado el alto del Rodicio. Longitud: 25,4 kms Duración: 8h 15 min. Dificultad: media