Sábado 07.04.2018. Luego de un mes largo de inactividad debido al largo periodo de lluvias y nieves con que nos obsequió este invierno calzamos de nuevo las botas para dirigirnos a la provincia de Lugo, más concretamente los concellos de Becerreá , Cervantes y Navia de Suarna, ya en tierras de Ancares, para recorrer este bellísimo sendero cuyo diseño y mantenimiento es obra de la Asociación Castaño y Nogal con sede en Quintá de Cancelada y que se merecen todo tipo de alabanzas por recuperar y mantener, sin ningún tipo de ayuda, estos bellísimos parajes por los que discurre el camino. Nos reunimos en el bar Correos de Becerreá para luego de tomar un cafetito dirigirnos, por la carretera que lleva a Navia de Suarna, hasta Cabana donde dejaremos unos coches y con el resto, y al ser una ruta lineal, acercarnos hasta el punto de inicio en el aparcamiento situados a escasos metros de la aldea de Couso. Iniciamos aquí ya que es el punto más elevado de la andaina con lo cual rebajamos considerablemente la dificultad. Las nieblas de la mañana se disiparon quedando un día espléndido y desde esta atalaya ya podemos divisar unos bellísimos paisajes de los verdes prados de montaña y el cordal de los Ancares cubierto con un espeso manto blanco. Comenzamos a descender por antiguos caminos entre bosques de castaños, robles y pastizales bordeando el monte O Aguillón hasta la aldea de Quintá de Cancelada que cruzamos por su parte superior, donde se encuentra la sede de la Asociación Castaño y Nogal, para por un sendero más estrecho dirigirnos hacia el río Donsal, pasando por la Fonte dos Corzos y en el Teso das Tablas tomar la bifurcación que nos lleva hasta el espectacular rincón que conforma la Fraga de Valiñas donde pudimos observar una antigua mini central eléctrica que durante la década de los 60 abastecía a Quintá y varias ouriceiras, construcciones donde se almacenaban los erizos de las castañas para que maduraran y soltasen fácilmente el fruto. Luego de disfrutar de este rincón y dejar abundante constancia fotográfica deshacemos esta derivación para llegar de nuevo al sendero que nos introduce una vez más en el Donsal por la Regueira dos Corzos y desemboca en la carretera que en pocos metros abandonamos por su parte derecha hacia unos soutos de castaños y los prados de As Veigas para terminar enlazando con el viejo camino de carro que une las aldeas de Quintá y Sevane. Cruzamos un puente de madera, es mediodía, consideramos es un lugar ideal para a la sombra de los carballos dar cuenta del bocata y reponer energías para el último tramo. Nos lo tomamos con calma antes de reemprender la marcha para afrontar las duras cuestas que nos llevan a Sevane. El sol primaveral aprieta así es que al llegar al Mirador de Sevane nos tomamos un respiro en los bancos estratégicamente situados para contemplar la imponente “fraga”. La senda desciende hacia otro de los rincones inolvidables como es la Fervenza de Segade, para continuar paralela al río, entre viejos molinos y cruzándolo por diversos puentes hasta los prados de A Cortella donde se encuentra el restaurado molino de Bataneiro. Desde este punto toca el último esfuerzo de la jornada en una ascensión progresiva hasta la aldea de Buisán, cruzamos la carretera y comenzamos a descender primero por una amplia pista hasta el Mirador de Arroxiña con una magnífica panorámica de los picos nevados de Ancares, las aldeas de Penamil y Mazaira, los montes de Bullán y Tucende, así como las verdes praderías que los envuelven. El camino se vuelve una senda con un fuerte desnivel que nos lleva a las inmediaciones del caudaloso río Navia para después de unos duros 500 metros alcanzar el punto donde habíamos dejado los coches dando así por finalizada esta andaina de increíble belleza. Damos por rematada la jornada en Becerreá saboreando unas bien merecidas birras, haciendo planes de futuro y recordando los bellos momentos vividos. Longitud: 17,3 kms Duración: 5 ½ horas Dificultad: media