Sábado 27.01.2018. Con esta preciosa andaina damos por iniciado el programa de actividades del 2018. Comenzamos la ruta en el área recreativa de A Carixa en Merza, Vila de Cruces, en un día nublado y que a la tarde iba terminar en una ligera llovizna. Pasamos la aldea de Reboredo para girar a la izquierda hasta abandonar la zona de edificaciones e iniciar un rápido descenso por un bosque de robles que nos va acercar hasta la orilla del río Deza en su confluencia con el Toxa. Salvamos la corriente de agua por un puente metálico desde donde ya podemos contemplar nítidamente la Fervenza del Toxa. Una senda en continúa ascensión nos va llevar hasta la base de la misma por un precioso bosque de ribera entre continuos saltos de agua y pequeñas pozas que va formando el Toxa en su vertiginoso descenso hacia el Deza. Ya en la base de la Fervenza las típicas fotos de rigor para dejar constancia de esta maravilla de la naturaleza, antes de reiniciar la marcha por una amplia pista que nos va llevar a la parte alta donde se encuentra el mirador. La persistente niebla impedía observar todo el entorno y su majestuosidad , pero nos dimos por conformes que por momentos se fuese despejando y ofreciéndonos unas pequeñas pinceladas de su belleza. Retomamos el camino que pasando bajo el viaducto del AVE nos lleva a cruzar el Toxa y adentrarnos en una impresionante corredoira de viejos robles y antiguas paredes de piedra repletas de musgo que conformaban un rincón de cuento. Así alcanzamos la aldea de Martixe donde abandonamos el sendero marcado, con objeto de alargar unos cuantos kilómetros más la ruta y tener un conocimiento más amplio de la zona, y nos dirigimos hacia Ansemil y Outeiro rodeados por un entorno de praderías donde proliferan las granjas de vacas de leche. Una vez en las proximidades de Carboeiro de Francia giramos a la derecha para iniciar un brusco descenso por una bellísima senda que nos acerca a las proximidades del río Deza y al Monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro donde hacemos una parada para comer el bocata resguardados de la fina lluvia que había comenzado a caer, y como no contemplar esta bellísima obra arquitectónica en pleno periodo de restauración. Fue fundado a principios del siglo X, levantándolo sobre los restos de una antigua ermita. Este cenobio fue testigo de las invasiones normandas y árabes, gozando de su mayor esplendor entre los siglos XI-XIII para luego perder gran parte de su influencia y estatus abacial y quedar abandonado tras la desamortización de Mendizábal en 1835. Durante la segunda mitad del siglo XX se han comenzado diversas obras de restauración que como comentábamos anteriormente siguen al dìa de la fecha tratando de recuperar uno de los emblemas arquitectónicos del románico en Galicia. Una vez repuestas las energías y con una molesta llovizna, propiciada por la niebla, retomamos el caminar en un principio por la senda botánica que rodea al Monasterio y nos acerca al río Deza, el cual cruzamos por la denominada Ponte do Demo en otros tiempos punto muy frecuentado por asaltantes y bandoleros y que tiene su leyenda que deriva del trato efectuado entre el diablo( o demo), y el abad del Monasterio en los tiempos de construcción del cenobio. En aquel tiempo no era fácil encontrar hombres que supiesen trabajar la piedra, el dinero era escaso y los monjes pasaban grandes dificultades, por lo cual el abad Ramón decide hacer un trato con el demonio por el cual este construiría el templo entre el viernes y el domingo y a cambio llevaría todas las almas que falleciesen el último día. Con muchas reticencias aceptó pues sabía que los monjes poseían el Salterio de San Cibrán, al que tenía verdadero pavor. Al terminar la obra se puso a esperar su recompensa , pero el abad ,lejos de cumplir lo pactado, tomó el Salterio. El demonio cogió tal enfado que trató de destruir el cenobio. Cuando siglos más tarde el Salterio fue llevado a Toledo el demonio aprovechó para vengarse, provocando tal tempestad que convirtió el templo en ruinas. De esta leyenda se deriva la Ponte do Demo. Una vez cruzado el puente nos adentramos en un primer momento en un bosquete de robles y un camino empedrado que va girar a la izquierda para ir paralelos al Deza y finalizar la andaina en el punto de inicio en el área recreativa de A Carixa. Una breve visita hasta el puente románico “ Ponte do Arco da Carixa” construido en el 912 para posteriormente tomar unas birras en el café-restaurante Refuxio de Merza y dar por finalizada esta gratificante andaina. Longitud: 18,5 kms Dificultad: baja Duración: 6, 30 horas