ANDAINA RUTA DEL ORO Y CAMINO REAL Sábado 01.02.2020 Con esta ruta por el concello de Quiroga damos comienzo a las actividades de este nuevo año. Una andaina con no demasiado kilometraje pero que por momentos se vuelve exigente por los duros desniveles que dentro de lo posible tratamos de mitigar cambiando el sentido habitual de realización de la ruta que nos parecía de muchísima más dureza . Quedamos citados a las 9,30 horas en el Hostal Río Lor, en un día un tanto incierto en cuanto a las previsiones meteorológicas. De hecho a la hora del encuentro llovía y no presagiaba nada halagüeño, por suerte esto cambió rápidamente y salvamos el día más que honrosamente. Iniciamos la caminata en la aldea de Margaride, en las proximidades del río Lor, enclave de un antiguo complejo minero romano. Nos dirigimos a la parte alta del pueblo para salir por junto a la capilla de San Vicente, patrón del pueblo. Es una sencilla edificación de las mismas características de las muchas que existen en el Courel, con cubierta a dos aguas y provista de campanario. Con un pequeño altar al fondo donde a parte del Patrón en este caso también la Virgen Inmaculada y San Marcos. En muchas de estas capillas con piezas esculpidas en madera y de gran valor se sustituyeron por réplicas para evitar la expoliación. Salimos por el denominado Camiño da Misa para alcanzar el Pontón do Rigueiro que une ambas márgenes del arroyo de Riomaior. El sendero se comienza a empinar para alcanzar la antigua carretera de Monforte que enseguida abandonamos para continuar la senda que sigue ascendiendo suavemente entre pinares hasta las proximidades de Sobrado. Giro a la derecha por zona de asfalto que abandonamos en pocos metros para seguir por una pista que en sus inicios se vuelve exigente, y nos va llevar a la capilla de los Remedios, parroquia de Quintá de Lor. Una vez terminada esta primera parte de la ruta que en continuo ascenso, más o menos duro, nos trajo a este punto decidimos darnos un respiro y reponer fuerzas con una fruta para iniciar la segunda parte que nos va llevar por el denominado Camiño Real, trazado que aprovecha el Camiño do Inverno. Eran los Caminos Reales vías construidas por la corona española para el tránsito de personas, mercancías y ganado. Muchos de ellos siguiendo el trazado de antiguas vías romanas, como es el caso ya que se han encontrado bastantes indicios como topónimos de la zona, la tradición oral y el Puente de Barxa, aunque medieval, construido sobre los cimientos de uno romano, y que formaba parte de la calzada de comunicación de una gran área aurífera (explotación da Lama,Margaride, Sequeiros, Figueirido, Montefurado…..). Puente que pudimos contemplar en la andaina que hicimos de Froxán a Barxa de Lor. A mayores esta vía aparece documentada en varios escritos situándola como una ruta de entrada a Galicia desde Ponferrada, ya por los romanos y posteriormente de peregrinación, como una derivación del Camino Francés, a Santiago y conocido como Camiño do Inverno ya que lo usaban los peregrinos en esa estación para esquivar las nieves del Cebreiro. El camino es ancho y con abundancia de madroños salpicados por algún que otro castaño, con lo cual el caminar se hace agradable y liviano durante un largo trayecto , como recuperación antes de entrar en una zona de pinar donde dejamos el Camiño Real para seguir por una zona de cortafuegos en continuo tobogán con fuerte descensos hasta iniciar la subida al Castro de Dares, corta pero dura en su tramo final. El esfuerzo sin duda ha merecido la pena por las vistas que tenemos desde esta atalaya. El valle de Quiroga, Augas Mestas , el río Sil, Torbeo y las cumbres del Courel. Un buen lugar sin duda el que elegimos para dar cuenta del bocata, nos lo tomamos con calma, el entorno sin duda lo merecía. Así que luego del largo reposo emprendimos la marcha descendiendo por un corta fuegos salpicado por múltiples pinos derribados por los últimos temporales. Descendiendo nos damos cuenta de lo dura que hubiese sido la ruta en sentido contrario. Una nube pasajera nos obliga a echar mano del paraguas, una simple amenaza, mientras seguimos descendiendo entre pinares hacia la aldea de As Covas, con unas bonitas imágenes del Sil y Augas Mestas. Giramos hacia la derecha para tomar un espectacular sendero que paralelo al río Lor, con gran caudal por las lluvias de los últimos meses, a la nacional 120 y en algún momento a la vía férrea nos va llevar hasta la aldea de Margaride donde iniciamos y terminamos la andaina, en su complejo minero romano de Covas do Medo. Con unas bien merecidas birras en el Hostal Rio Lor damos por finalizada esta magnífica jornada de senderismo, recordando las anécdotas vividas y efectuando planes para la próxima salida. Longitud: 18,1 kms Duración: 6 ½ horas Dificultad: media